Nada que un buen trago no pueda olvidar
Nada que una borrachera no pueda quitar
Nada que un tabaco no pueda quemar
Nada que el futuro no pueda borrar
Nada que lamentar, ninguna lágrima que derramar
Ningún sentimiento oigo palpitar, ningun rostro logro recordar
Ninguna herida imposible de sanar, ningun orgullo que pueda rescatar
Ningun acto que lamentar, ningun momento que me pueda alentar
Ningun horario que aguardar, ninguna fecha que esperar
Ningun ideal que reafirmar, ninguna promesa concretar
Ningun amigo con quien conversar, ninguna sombra logra acompañar
Ningun aliento, ninguna soledad
Ningun color esperanza da, ninguna melodía confrontar
Ningun enemigo para derribar, ninguna fuerza para demostrar
Ninguna experiencia para utilizar, ninguna palabra para condenar
Ninguna estrella para contemplar, ningun cielo al cual implorar
Y de la nada nada, y todo sigue igual
Y la luna se sigue reflejando en el mar
La misma gente sigue igual, en eterno devenir
Cíclico proceso, inmortal existir
Inauténtica y probable para muchos sigue la vida
Algo que esperar, una anticipada venida
Sueño etéreo, fatamorgana imposible
Punto de vista sumamente inentendible
Inentendible nunca me podrás entender
Todo muerto, creado para perecer
Y cuando el aleteo ínfimo de la vida quiere conquistar
No hay esperanza, no hay modo de perdurar.
Inmortalidad, insana obsesión
Delirio inútil, vitalesca posesión
Lo que es yo, veo con alegría mi propia muerte
Mi cuerpo sobre el tuyo; siente mi alma inerte.
*
sábado, 1 de mayo de 2010
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